Llegado el día más esperado por los más pequeños, en el que los niños disfrutan con la magia y la ilusión de los famosos reyes magos, que reparten regalos a los niños que se portan bien. Y para celebrarlo que mejor que un roscón de reyes, en mi caso, un megaroscón, que rebosaba en la bandeja del horno mientras se horneaba, es el tercer año que lo hago, y como todo, con la práctica se mejora, hice dos, ya que estaba previsto que vinieran bastantes personas a merendar,uno lo dejé normal, y el otro lo rellené de nata montada, según mis invitados los dos buenísimos. No quedaron ni las miguitas.
(Cuando más tarde hice cuentas de todos los que habíamos estado, si no me he olvidado de nadie, éramos 19 mayores y 11 niños).